Desde Brieves, dos itinerarios por la parte oriental del municipio -que bien pueden ocupar, cada uno de ellos, una jornada- nos permitirán descubrir ocultos rincones, ríos encajonados ante una exuberante vegetación autóctona, iglesias con antiguos retablos, brañas vaqueiras, curiosos hórreos sobre las casas, viejas ermitas al borde de los caminos y un sinfín de atractivos que nos harán gozar de esta mágica tierra.

La carretera N-634 nos conduce, en el primer itinerario, hasta El Pontigón, en cuyo entorno se encuentran los pueblos de Ore, Llaneces y Bustiello. En Ore está confirmada la existencia de un castro, habiéndose encontrado en su término una colección de monedas de oro conservadas en el Museo Arqueológico de Oviedo. Desde El Pontigón, por la LU-5, nos dirigiremos a Ayones para su visitar su iglesia de San Martín, de cerrado pórtico y airosa espadaña de tres ojos. Una carretera lleva a Faedo, en cuyas cercanías se encuentra la ermita de Trieves, donde hubo en la Edad Media un convento de monjas.

De nuevo en Ayones, proseguimos por Castro, Pereda y Villar de Ayones hasta Alienes, cuya iglesia de Santa María de Regla, muy afectada por el paso del tiempo, posee en su interior un cierto aire de misterio. De una sola nave, tiene interesantes retablos y algunas tallas de gran expresividad, especialmente la del Crucificado.

Propio de esta zona es situar el hórreo sobre la vivienda, buscando con ello el aprovechamiento máximo del terreno.

Desde Los Corros, situado a pie de los nuevos molinos de viento, descendemos por Alienes y enlazamos en Castañedo con la N-632, ascendiendo por una estrecha carretera local hasta Turuelles y Bisecas, visitando en el camino -junto a un teixo centenario- la iglesia de Santiago Apóstol, de cuadrada torre, pórtico de una sola nave y varios retablos. En medio de una majestuosa vegetación autóctona, regresaremos a Brieves por la N-634.


El segundo de los itinerarios discurre por la AS-222, desde Brieves de dirige a San Martín de Luiña (Cudillero). Una desviación en Muñás de Abajo nos lleva a Carcedo, lugar con interesante tradición cooperativista entre sus vecinos; de allí ascenderemos a la ermita de La Trapa, de amplias resonancias vaqueiras. Bajo la advocación de Nuestra Señora de Lourdes, está ubicada en torno a un área recreativa junto a la carretera, con excepcional panorámica a uno y otro lado de la cima.

Villar de Carcedo y La Cadorna son pequeños pueblos que merece la pena conocer y disfrutar de ellos, regresando de nuevo a la ermita para tomar un camino sin asfaltar que conduce a El Faedal y a la Mortera.

Por la carretera AS-222 proseguiremos hasta Arcallana, para visitar su iglesia parroquial -de San Julián- que cuenta con notables retablos en su interior. También podremos visitar en Arcallana la blasonada casa de La Torre.

De Arcallana parten dos pistas asfaltadas que nos llevarán a varias brañas vaqueiras. La de la izquierda conduce a Argumosín, y la de la derecha a Lendepeña, comunicando esta última, a través de la Sierra de los Vientos, con la braña de Gallinero, en el Concejo de Salas, continuando desde allí hasta Malleza, también perteneciente a Salas, desde donde la N-634 nos permite regresar a Valdés.

De vuelta, por la AS-222, más abajo de Mones, nos detendremos en Ferrera de los Gabitos, lugar en el que podemos conocer la antigua casa del linaje que dio nombre al pueblo.

Finalmente, Muñás de Arriba, con casas de indianos que nos hablan de la emigración, y otras cuyos blasones nos muestran la antigua hidalguía de estas tierras. La plaza que rodea la iglesia de San Juan es uno de los lugares más evocadores del municipio, a la vez que resultará un buen lugar de descanso antes de emprender el camino de regreso a Brieves.

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