Si la Villa de Luarca deja un recuerdo perenne en la memoria de quien la visita, el resto del concejo también sorprende por u belleza cambiante y distinta, donde la mar y la montaña se funden para deleite de quien en él se adentra.

La primera ruta que seguiremos en nuestro itinerario, parte de Luarca por la carretera del faro, volviendo a recrearnos en su inicio con lugares ya conocidos tras el recorrido por la Villa. En Almuña, donde existe un albergue para peregrinos, se enlaza con la
N-634, tomando a la izquierda la amplia recta que nos conducirá a Barcia.
Tiende el pueblo de Barcia su disperso caserío a ambos lados de la carretera; la iglesia de San Sebastián guarda una valiosa talla gótica, conocida como Virgen de la Leche o de las Nieves, atribuible al siglo XIII. La Escaladina, Los Molinos de Barcia y El Picón, son playas con acceso a pie, situadas en la base de los acantilados, donde aún es posible un baño solitario disfrutando de sus limpias aguas.

Cerca del final de la recta de Barcia, perdido entre los árboles existentes a su margen derecha, se encuentra -orientado a la Meca- el Cementerio Moro; en él reposan miles de marroquíes muertos en los combates que, camino de Oviedo, acontecieron en la última Guerra Civil.

Bajando hacia Canero se abre ante nuestros ojos -en asombroso mirador, la playa de Cueva, lugar donde desemboca el río Esva. Llegado a Canero dejaremos la carrtera N-634, continuando nuestra ruta por la N-632. En el Chano Canero se alza la iglesia de San Miguel, construida en 1800, la cual sustituyó a un antiguo monasterio fundado a finales del siglo X; monasterio dependiente de Corias (Cangas del Narcea)

Por un camino a la derecha, que parte de la carretera, veremos en Casiellas el Palacio de Llamas, que fue casa principal de los Abella-Fuertes. Comenzado a construir en el siglo XVI, se reedificó en el XIX, confiriéndole el airoso arco de madera, las columnas toscanas del segundo piso y sus escudos, gran atractivo arquitectónico. (Es de propiedad particular)

De nuevo en la N-632, una desviación a la izquierda, debidamente señalizada, nos lleva a Busto y a la zona situada en torno al Faro del Cabo Busto; lugar de excepcional interés histórico, geológico y paisajístico. Aquí ha sido localizado un yacimiento del Paleolítico Inferior, que podría remontarse a 50.000 años antes de Jesucristo; siendo -por consiguiente- uno de los asentamientos humanos más antiguos del Principado.

El cabo de Busto está formado por materiales cuarcíticos, atribuidos geológicamente a la Era Primaria (Paleozoico), pudiendo observarse en la playa de Bozo buenos ejemplos de estos materiales. El Pozo La Güera constituye un ecosistema muy particular, al ser una importante zona de tránsito de aves migratorias.

Nada mejor que detenernos en este lugar para pasear por él, disfrutando de la naturaleza, contemplando sus bravías playas y fijando nuestra mirada en las peñas de los Tayolinos, para ver , si somos afortunados, tal como cuenta la vieja leyenda, una xana que allí seca su pelo entre las olas del mar.

Desde el pueblo de Busto, un camino vecinal comunica con Querúas, donde encontraremos de nuevo la N-632. En Querúas podemos contemplar -con fachada de vistosos azulejos verdes- otro ejemplo de arquitectura indiana, construido en 1913 por Ibo Fernández importante tabaquero.

En el cruce que conduce a San Cristóbal dejaremos nuevamente la carretera principal, dirigiéndonos Cadavedo por el viejo Camino Real. A mitad del trayecto, el pueblo de Quintana cuenta con una pequeña capilla con dos antiguas y excelentes tallas de San Joaquín y Santa Ana.

En Villademoros es visita obligada su torre, interesante muestra de la arquitectura militar de la Edad Media, con probable origen romano. De planta cuadrada, estaba dividida en tres pisos, con puerta de acceso dovelada, a la que se accedería por una escalera móvil. Declara como Bien de Interés Cultural, a su lado se encuentran las ruinas de la antigua casa solariega, hoy rehabilitada para usos hosteleros. Tras leer los versos que a esta torre dedicó el Padre Galo, nos dirigiremos a Cadavedo

Es Cadavedo un de los más antiguos pueblos del concejo, situándose aquí el medieval puerto ballenero de Vallenarán. Entre sus calles contrastan las pequeñas casas con huerto e inmemorial hórreo, con los vistosos chalets de indianos, con Villa Hilda o los gemelos de los Pérez.

Fue Cadavedo declarado pueblo más bonito de Asturias en 1954, siendo bien evidentes los méritos que motivaron el otorgamiento de tal galardón:

Un agradable paseo nos conducirá al llamado Promontorio de la Atalaya, también conocido como Campo de la Garita. Allí, colgada sobre los abruptos acantilados y la playa de La Riberona, en medio de una panorámica de ensueño, está la pequeña ermita que alberga la muy venerada imagen de la Virgen de la Regla -la Regalina-, en cuyo honor se celebra una extraordinaria fiesta el domingoúltimo de agosto; fiesta de origen medieval recuperada por el poeta, historiador, arqueólogo, lingüista y folklorista local Galo Fernández, quien firmaba sus obras con el nombre de Fernán Coronas, cuya casa ha sido rehabilitada para albergar una biblioteca con obras en bable y en castellano y un taller de indumentaria tradicional.

Continúa la carretera de las costa por los pueblos de Ribón y Tablizo hasta el río Cabo, límite con el vecino concejo de Cudillero. Sobre el río aún perdura el puente de piedra que sustituyó -hace muchos años- a otro de madera, famosos entre los peregrinos franceses por el miedo que inspiraba su vaivén al cruzar el río por él. Una vieja canción, que perduró en recorrer de los siglos, así se refería al puente que tiembla y al respeto que infundía, ésta es su traducción:

Cuando llegamos al punte que tiembla
éramos más de treinta juntos,
tanto valones como alemanes.
Y nos dijimos, "si os parece,
compañeros, marchad delante".


Desde Cadavedo parte una carretera local, la LU-3, que conecta en Cortina con la carretera N-634; en el camino -en San Pelayo- visitaremos la blasonada casona de tehona, originaria del siglo XVI, aunque modificada posteriormente. Villanueva es otro bonito pueblo situado antes del cruce.

Por la N-634 llegamos a Trevías, núcleo más poblado del municipio después de Luarca, al tiempo que cabecera de la zona oriental del concejo. Sus ferias y mercados, así como las fiestas de San Miguel, gozan desde antaño de reconocido prestigio.

Situado en el ancho Valle que abre el río Esva, está dividido Trevías en dos zonas bien definidas: la moderna, a ambos márgenes de la carretera, y la parte vieja, en tono a la iglesia de San Miguel.

Conserva la Iglesia de San Miguel una de las lápidas epigráficas más antiguas de Asturias, que habla de su fundación en los albores del siglo XI, cuando, según la leyenda las monjas del convento de Trieves de Ayones se refugiaron en ese lugar. Nada queda del primitivo templo excepto esta lápida, pero en su interior contiene interesantes retablos barrocos, con tallas de gran antigüedad, y un sepulcro, de transición románico-gótica, que -según la tradición- guarda los restos de uno de los condes de Gamones. Del siglo XVIII es el notable crucero de piedra que rodea la iglesia (para las visitas es necesario avisar al párroco)

A si vieja historia une Trevías un admirable entorno, con el río Esva como máximo exponente. Nada mejor que un paseo al atardecer por sus riveras, o una intensa jornada de pesca en él, al contar con dos de los mejores pozos salmoneros, no solo de la región, sino de todo el país: Piedra Blanca y Chamberí. Una aventura interesante es descender por sus aguas hasta la desembocadura en la playa de Cueva.

De familia treviense, aunque nacido en Luarca, es el conocido decorador cinematográfico Gil Parrondo, cuyo trabajo se ha visto premiado con dos Oscar de la Academia de Holliwood. Figura su nombre en títulos tan conocidos como Doctor Zhivago, Nicolás y Alejandra O Patton.

Por la N-634 proseguiremos la ruta hasta Brieves, pueblo famoso por sus arcos, elementos de alto valor etnográfico que unen los hórreos con las casas Construcción destacada es la conocida como la Torre, fechable en el siglo XVI, que perteneció a la familia de los Abella.

Será Brieves punto de partida de un de las rutas por el interior del concejo, que iniciaremos por la AS-221, a la búsqueda del idílico Valle de Paredes, considerado Pueblo Ejemplar en los premios concedidos por la Fundación Príncipe de Asturias del año 200 por la solidaridad vecinal y la conservación y protección del patrimonio cultural etnográfico y natural.

Siguiendo el curso del Esva y de uno de sus afluentes llegaremos a Merás, en cuyo barrio de El Rellón se encontró una lápida romana dedicada a Júpiter. Aquí la AS-221 se une a la AS-220, carretera que -dirección Norte- confluye con la N-634 en Almuña, en un atractivo recorrido.

En dirección Sur, el valle de Paredes se abre ante nuestros ojos pleno de luz y belleza. A su bucolismo hay que unir numerosos vestigios de épocas pasadas, como el dolmen de Restiello, al que se accede por un sendero paralelo al río, el Palacio de la Condesa de la Torre, con capilla dedicada a la Virgen de las Mercedes, y la iglesia de San Pedro, que tiene valiosas tallas y muy buenos retablos (para realizar un visita, avisar en el bar de Manolo Sola).

Naturaleza e historia se unen en el vivir de las gentes de estos lugares, apegadas a sus tradiciones; con la artesanía jugando un papel destacado en ella.

Desde San Pedro, pasando por Longrey y Agüera ascendemos a Ovienes, en cuya capilla de Santiago apareció recientemente una estela funeraria romana, hoy colocada en el altar. Al borde de la carretera un menhir prehistórico nos remonta a la noche de los tiempos.

Continúa nuestra ruta por el concejo de Tineo, hasta Naraval; tomaremos aquí la AS-219 para adentrarnos -camino de Luarca- en tierras vaqueiras por Aristébano, lugar donde el último domingo de julio se celebra la fiesta -declarada de interés turístico- conocida por la vaqueirada, en honor de estas gentes de origen remoto. Pequeños lugares de especial atractivo, como Caborno, Leiriella, La Candanosa, Telares, La Figal y La Venta, jalonarán el itinerario de regreso a Luarca.
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